DIVERSOS Y ORIGINALES, somos Nazaret 

Durante el 2025 nos unió el lema «Abracemos la vida», y este año en sintonía con la celebración del 39° Capítulo General que nos inspira a ser «Testigos de esperanza y promotores de vida», tomamos como referencia el documento elaborado en la Asamblea de Hermanos y Laicos en Valladolid (15 al 23 de julio de 2025), con el propósito de traducir el corazón del carisma Sa-Fa en una frase que motive y oriente a nuestras comunidades educativas y pastorales durante el 2026 

Del documento recogimos cinco claves para la reflexión:

  • Vivir la sinodalidad: construir juntos, en corresponsabilidad.
  • Poner a la persona en el centro: cuidado integral y respeto por la «casa común».
  • Celebrar el espíritu de familia que une vocaciones diversas.
  • Fortalecer la identidad carismática: desde Nazaret, abrir caminos de liderazgo y servicio.
  • Asumir la misión de acompañar, escuchar y anunciar esperanza, sobre todo en contextos de fragilidad.

En la reflexión conjunta, la «diversidad» emergió como un eje transversal que atraviesa estas claves de referencia. Por ello, al momento de pensar el lema, nos centramos en el apartado B: «La identidad carismática». Ofrecemos experiencias diversas y significativas en el carisma Sa-Fa, que ayuden a descubrir la vitalidad y riqueza de nuestra identidad.

«El espíritu de familia unifica los caracteres más diversos», que nos invita a: reconocer los ministerios, responsabilidades y servicios propios de nuestra misión (educación, catequesis, animación litúrgica).

Desde esta invitación, visualizamos la riqueza de la diversidad en nuestras comunidades: una diversidad que inspira, nos mueve, nos hace crecer y refuerza nuestra identidad, que acoge las diferencias y celebra la originalidad de cada persona.

Nazaret como una casa de puertas abiertas, que recibe, aloja sin juicio, sin requisitos a cada uno y a cada una, tal como es y en la realidad en la que vive.

En al apartado C- «La misión de la Familia Sa-Fa», nos dice: «He visto la aflicción de mi pueblo». Acompañamos a los niños y jóvenes, a las parejas y familias y a los grupos y comunidades, atendiendo particularmente las situaciones de fragilidad y pobreza.

  1. Generar y promover actitudes y espacios de escucha, testimonio y acompañamiento, personal y comunitario, viviendo como un don la diversidad de personas vinculadas a la Familia Sa-Fa.
  2. Promover una comunicación que, desde una lectura del Evangelio en clave nazarena, transmita los valores y rasgos esenciales de nuestro carisma».

Desde Nazaret acompañamos la diversidad en todas sus formas, las distintas maneras de aprender, de expresarse, de vivir la fe, de vincularnos con los otros y con la naturaleza. Acogemos las diferentes conformaciones familiares, las diferentes opciones de vida y sus estilos, en un marco de respeto, de reciprocidad y mutuo aprendizaje, reconociendo que la diversidad siempre nos enriquece porque se puede expresar la originalidad de cada persona.

San Pablo usa una metáfora preciosa para hablar de la unidad en la diversidad dentro de la comunidad cristiana: «Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.» (1 Corintios 12:12) y continúa. «El ojo no puede decir a la mano: ‘No te necesito’; ni tampoco la cabeza a los pies: ‘No los necesito’. Antes bien, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son los más necesarios.» (1 Corintios 12:21-22).

Nos sentimos llamados desde Nazaret y como Iglesia a construir puentes de apertura y de diálogo siempre dispuestos a recibir con los brazos abiertos a todos.

En este marco estamos todos invitados e invitadas a ser Nazaret en la diversidad y la originalidad.

Como parte de la Iglesia, buscamos un aporte desde una perspectiva sinodal, en ese camino tomamos desde el CLAR y el «Horizonte inspirador 2025-2028«:

Asumir la circularidad y la sinodalidad como estilo de ser y actuar. Nacemos y crecemos en una forma de ser Iglesia donde nadie queda fuera, pues ensancharemos la tienda (cf. Is 54,2), sanaremos vínculos, reconstruimos tejidos comunitarios y caminamos juntas/os en discernimiento, corresponsabilidad y comunión. Acogemos la diversidad de dones carismas y ministerios reconociendo en este rostro socioeclesial pluriverso y poliédrico, la riqueza que nos transforma y nos hace plenos como pueblo de Dios

«Valorar la riqueza de la diversidad generacional, promoviendo el diálogo entre jóvenes mayores para discernir juntas/os nuevas esencias, servicios y modos de relación, atentos a los signos del Reino que se revelan en los acontecimientos, en los clamores del mundo y en las voces de quienes sufren.«

“Honrar la vida de los pueblos y su diversidad cultural. El gesto final de Nicodemo (Jn 39) con el cuerpo de Jesús inspira a cuidar y los cuerpos crucificados de los pueblos originarios, afroamericanos y de tantos proyectos de vida invisibilizados. Esto implica abandonar lógicas coloniales y abrirse al diálogo intercultural y a la sabiduría ancestral. Se trata de defender territorios y derechos, sanar memorias heridas y acompañar procesos de resistencia y resiliencia. Tejer relaciones respetuosas y participar en redes que promuevan la justicia. Cuidar la vida aquí es reconocer el rostro de Dios en estas culturas, caminando con ellas desde un amor que repara y restituye.»

El logotipo

La imagen nos invita desde el color, desde la tipografía y el dibujo, a la diversidad, lo diferente en armonía, a lo comunitario y a lo identitario.

Los colores Sa-Fa, con el techo de Nazaret, transparencias que dejan pasar la luz de cada uno y en la superposición generan algo nuevo que surge de la originalidad individual, generando lo comunitario.