• 8 marzo, 2021

Pascua del Hno Héctor Da Rosa

Pascua del Hno Héctor Da Rosa

Pascua del Hno Héctor Da Rosa 150 150 Safa Esperanza

HNO. HECTOR DA ROSA

Lamentamos comunicarles que, en la madrugada del día 2 de marzo, falleció en la comunidad de la Aguada, el Hno. Héctor Inocencio Da Rosa.

Había nacido en Salto, Uruguay, el 28 de diciembre de 1931, integrante de una familia numerosa (2 hermanos varones y 6 mujeres), fue bautizado el 19 de enero de 1932. Ingresó al aspirantado en San José, el 8 de abril de 1943 e hizo su Primera Profesión Religiosa en Progreso el 31 de octubre de 1948 y la Profesión Perpetua el 9 de febrero de 1955.

Comenzó su actividad apostólica en 1953 en Villa Urquiza, Buenos Aires, como maestro de 2º y 3º, en 1957 pasó a la Aguada también como Maestro de 4º y 5º. En 1959 va a San José como Profesor y Maestro de Aspirantes, cargo que ocupó hasta 1961, después de lo cual, fue enviado a Roma a realizar estudios de teología en el Iesus Magister, para luego volver durante los años 1964 a 1966 a San José como Maestro de aspirantes. En 1968 integró la comisión en Belley encargada de la redacción del anteproyecto de las Nuevas Constituciones, participando luego del Capítulo especial en Roma.

Entre 1970 y 1979 integró la comunidad del Colegio y Liceo San Juan Bautista como profesor y luego como director. Desde su llegada al San Juan, acarició la idea de un Proyecto Educativo diferente acorde con los cambios que se estaban produciendo a nivel de la Iglesia Universal y sobre todo en la Iglesia Latinoamericana.

Entre 1981 y 1992 estuvo en San José como coordinador Pastoral al principio y luego como Director del Colegio. Entre 1993 y 2012 se integra nuevamente a la comunidad Vicente Barreix de Pocitos como catequista y coordinador pastoral del colegio San Juan Bautista. A partir de 2013 pasa a vivir en la comunidad de la Aguada donde estuvo hasta el momento de su fallecimiento.

Además del Magisterio, fue profesor de filosofía y de literatura. Sus estudios en Roma le otorgaron el título de Licenciado en Teología. Participó de cinco Capítulos Generales como delegado de la Provincia, además de integrar la comisión para la redacción de las Nuevas Constituciones. Recibió el reconocimiento “Monseñor Benito Lamas” de la Vicaría de la educación de la Arquidiócesis de Montevideo por su aporte a la educación católica uruguaya. Se comprometió en la búsqueda de una catequesis abierta y significativa para los alumnos, compromiso que llevó a cabo también en su paso por el Oficio Catequístico de Montevideo.

Nunca bajó los brazos en la conquista de sus sueños, hoy tangibles en las comunidades educativas donde estuvo. Estando en Belley y en Roma profundizó en la vida y obra de nuestro Fundador y como resultado de la investigación en sus escritos, surgió la tesis que todos conocemos: “Hno. Gabriel Taborin, una fe creativa y contagiosa”.

Testigo infaltable en todas las propuestas que se llevaron a cabo desde la Pastoral y la Catequesis. Sagaz cuestionador en todo proceso personal de crecimiento, tanto de educandos como de educadores. Rodeado constantemente hasta los últimos años, de niños, adolescentes y jóvenes que le conocieron y le quisieron y a quienes siempre llamaba por su nombre. Siempre cercano a los adolescentes y jóvenes como Hermano de la Sagrada Familia a través de la catequesis, la preparación a la Confirmación, los grupos juveniles, los retiros y los campamentos.

Hasta los últimos momentos de su vida se manifestó entusiasta y alegre con un buen sentido del humor y una gran lucidez que lo hacía entablar un diálogo esperanzador con cada uno de los que lo visitaba. Asumió la cruz de su enfermedad con espíritu de fe, confiando en los cuidados de los Hermanos de su Comunidad.

Podemos afirmar que llevó a cabo en su vida, la invitación que nos presenta el prólogo de nuestras Constituciones: “Como Hermano y como amigo, educa y guía a los jóvenes con tu presencia permanente y cercana. Por la Catequesis abre el camino que lleva al misterio de Dios y les inicia en su experiencia. Esfuérzate para que el hombre nuevo nazca en cada corazón, como lo hicieron Jesús, María y José consagrando su vida a Jesús”.

¡Descansa en paz querido Hno. Héctor y que el Señor te reciba benignamente junto al Hno. Gabriel y a los Hermanos que nos han precedido!